1898 - Celebración de Sant Medir ante la ermita del mismo nombre.
1905 - Celebración en el Parc de la Ciutadella.
1905 - De paseo por Las Ramblas.
1907 - Batalla de flores en el Parc de La Cuitadella.
Los investigadores -C. Miró y H. Orengo- ven ahora a la antigua Barcino, la ciudad amurallada romana, solo como un centro monumental y de poder de una ciudad bastante más extensa, con suburbios y grandes villas, tan extensas como la misma urbe actual. 
Entre las losetas que formaban parte del pavimento de las aceras de Barcelona, existían las que incorporaban las letras que formaban el nombre de la calle y que, oportunamente alineadas, permitían saber donde estabas. Cumplían con la función de señalización horizontal y se colocaban frente a los pasos de peatones, en la línea anterior al bordillo de las aceras, lo que permitía identificar a los barceloneses muchas de las nuevas calles que en aquel momento iban apareciendo más allá del centro histórico.
