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jueves, 28 de agosto de 2014

EDIFICIOS AMPUTADOS

Si esta semana he hecho referencia a la Casa de Domènech y Estapà, sita en la calle Valencia y a la Rambla Catalunya... justo en ese cruce existe una de las aberraciones mayores que se cometieron con la remonta de pisos. 

Si el hijo de Domènech y Estapà recreció dos pisos respetando el diseño del edificio de su padre, justo el edificio de al lado -diseñado por el mismo arquitecto amante de la asimetría- cayó en otras manos y no sufrió la misma suerte. 

Aquí podéis observar la monstrusidad que se cometió en la Rambla Catalunya número 76 de Barcelona. Y, lamentablemente, no fue la única... Tenemos cientos de "soluciones" parecidas por las que llevarnos las manos a la cabeza. 
Ay, Porcioles, Porcioles...

1908

2012

miércoles, 27 de agosto de 2014

RAMBLA DE CATALUNYA -1888-1904-


La Rambla de Cataluña es una de las vías más céntricas de Barcelona, que discurre -a lo largo de más de un kilómetro- por el distrito de la Dreta de l'Eixample en dirección mar-montaña, paralela al Paseo de Gràcia y la calle Balmes. 
Esta bonita avenida nace y muere en dos puntos estratégicos de la ciudad: la Plaça Catalunya y la Avinguda Diagonal. 

(A la derecha, foto de 1888 del Panorama Plewna que estaba instalado en esta rambla).

Algunos dicen que la Rambla de Catalunya es la continuación de las famosas Ramblas, personalmente creo que esta gran avenida tiene entidad propia y no es prolongación de nada. 

1890

1891

1898 - Fira de Nadal a la altura de la calle Diputació.

1900

1901

1903

1904 - Al fondo la Plaça Catalunya.

Actualmente, este es un paseo -boulevard- básicamente comercial donde abundan las tiendas de moda, los restaurantes, las oficinas de grandes firmas y los centros de ocio. 
A uno y otro lado del mismo, los edificios se levantan con profusas decoraciones modernistas -las antiguas  residencias de la burguesía catalana- y en el centro dispone de un amplio paseo bordeado por tilos y sembrado de terrazas. 

jueves, 24 de abril de 2014

BARES 'LA LUNE' Y 'TORINO'

Dos bares o café-bar, dos joyas modernistas barcelonesas de principio del siglo pasado, han desgraciadamente desaparecido: El Café Bar La Lune y el Café Torino.

El Café-bar "La Lune" nace, a principios del S.XX, en la plaza del Angel esquina con la calle Boira; pero las obras de apertura de la Via Layetana provocaron su cierre y traslado, en 1909, a la esquina de Plaza Cataluña y Rambla Cataluña, en los bajos de la casa Narcis. El modesto pero también modernista antiguo "La Lune" se convirtió, entonces, en un amplio y elegante café de referencia y que se mantuvo abierto hasta 1976.

Su rico interior modernista fue obra de Salvador Alarma i Miquel Moragas y ese mismo año el Ayuntamiento le concedió el primer premio en diseño y decoración. 

En este lugar tan céntrico, en plena Plaza Cataluña, se daban cita los intelectuales de la época y en su amplia terraza, adornada por las reproducciones de los carteles que Ramon Cases había hecho para el anis del Mono o El Vermut Martini, podía verse a Santiago Russinyol degustando un vermut o un café. 

En 1919, la Casa Narcis fue vendida y el nuevo propietario la tiró abajo para construir un nuevo edificio proyectado por Josep Puig y Cadafalch.
La Lune perdió su originaria decoración modernista pero adquirió una nueva gracias a este también destacado arquitecto modernista, y continuó siendo uno de los cafés más concurridos, día y noche, de la ciudad.



Acabada la Guerra Civil el local fue reformado, perdió todo vestigio con su pasado y hasta su nombre fue castellanizado pero este emblemático café consiguió sobrevivir a la dictadura pero sus tertulias nocturnas se volvieron más "conservadoras". 

La Luna, antes 'La Lune', desapareció definitivamente en junio de 1976, cuando Caja Madrid adquirió el edificio donde estaba enclavado. 

El otro gran desaparecio, el "Café Torino",  fue otra obra maestra del modernismo barcelonés inaugurado en 1902. Durante la primera década del siglo XX  fue el Palacio del Vermut y el primer establecimiento de España donde pudo tomarse esta conocida bebida. 
El vermut lo introdujo en nuestro país su propietario, el italiano Flaminio Mezzalama, que era el gerente de Martini & Rossi para toda la Península. Esta bebida se hizo muy popular en Barcelona, tanto es así que ir a tomar un vermut al Torino se convirtió en una atracción indispensable para todo turista que visitará la ciudad y, por descontado, para la flor y nata de la burguesía catalana de la época.

La idea de montar el Bar Torino partió de este empresario milanés que quiso dar un homenaje a su ciudad: Turín y promocionar la bebida que representaba.
Con anterioridad este empresario italiano ya había abierto otro local mucho más modesto, pero también modernista, en la calle Escudillers, el llamado "Petit Torino", que actualmente -en asemejanza a David y Goliat- sigue en pie.

El "Petit Torino" en la calle Escudillers

Este espectacular edificio, situado en el Passeig de Gràcia número 18, esquina con Gran Vía, fue inaugurado en 1902 y en su diseño intervinieron los mejores arquitectos del Modernismo catalán: Antoni gaudí, pere Falqués y Josep Puig i Cadafalch, además de los escultores Massana y Buzzi. Su suntuoso interior estaba decorado con muebles de la prestigiosa casa vienesa Thonet y su decoración se llevó a cabo bajo la dirección del decorador Ricard de Capmany.
La belleza del Café Torino era tal que, en 1903, se hizo con el premio al mejor comercio del año, recién creado por el Ayuntamiento de Barcelona, con que se distinguía a los mejores comercios de la ciudad. El Torino cerró sus puertas en 1911 y con ese cierre nació un mito.


Actualmente ese local está ocupado por la Joyería Roca.

miércoles, 8 de enero de 2014

¡COMO PASAN LOS AÑOS!

Las fotos comparativas de un mismo lugar son las que, con una simple ojeada, mejor nos demuestran como ha cambiado una ciudad. 

Aquí tenemos algunos nuevos ejemplos:

Poco ha cambiado, salvo la casa nueva de la esquina de Balmes y las farolas.

Este monumental destrozo debemos agradecérselo al alcalde Porcioles 
y su fatídico recrecimiento de las casas de Barcelona.
¡Cuantas barbaridades se hicieron!

En la casa de la derecha, otra 'porciolada' más: desaparición de la cúpula y
 completa vulgarización del edificio.
En el obelisco, la figura femenina que ensalzaba la victoria de Franco ya no existe.

Salvo la construcción de los escalones de acceso, todo está igual.